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Convergencia entre Internet y aviación: Impactos y Oportunidades

Javier Asperilla

Javier Asperilla

PMO Consultant / AERTEC

En la era de la información, la influencia de internet en nuestras vidas es innegable. Desde la comunicación hasta el entretenimiento y el trabajo, la red global ha tejido una tupida malla de interconexiones que llegan y proveen servicios de toda índole en cada rincón del planeta. Sin embargo, pocos son los que se han aventurado a averiguar cuál es el costo de mantener todas esas conexiones y rara es la vez que reflexionamos sobre el impacto ambiental de esta revolución digital. Y que a nadie le quepa duda de que, a medida que la industria de internet sigue expandiéndose, su huella ecológica también crece.

Hasta hace poco tiempo había ciertos ámbitos, como el caso de la aviación, que permanecían al margen de estas consideraciones. Pero lo cierto es que la revolución digital también está jugando un papel protagonista en ciertos aspectos de la aviación y el transporte aéreo.

El uso de Internet conlleva un impacto que en el caso de la aviación se ve compensado ampliamente por los beneficios que conlleva.

Exploremos pues cómo la conjunción entre Internet y aviación está moldeando muchos aspectos de nuestra sociedad y propongamos una visión equilibrada que considere tanto los desafíos como las oportunidades que esta convergencia ofrece.

En 2012, la industria de internet contribuía alrededor del 2% de las emisiones globales de CO2, un número que aumentó a un preocupante 3.7% a principios de 2020. Estas cifras, aunque sorprendentes, solo comienzan a raspar la superficie de la compleja relación entre la tecnología y el medio ambiente. Desde el envío de correos electrónicos hasta las videollamadas y el streaming, cada clic en la web tiene una repercusión ecológica asociada que suele pasar desapercibida.

Pongamos un ejemplo: el simple acto de enviar 1.700 correos electrónicos al año emite aproximadamente 17 kilogramos de CO2. Esto se explica porque los servidores de correo electrónico y los centros de datos que los alojan consumen grandes cantidades de energía eléctrica, igual que los routers, hubs, codificadores, etc. necesarios para que circulen los datos hasta el usuario final. Gran parte de esta energía proviene de fuentes no renovables como el petróleo, el carbón o el gas natural.

Si esto lo trasladamos al ámbito del transporte aéreo, vemos que enviar esos 1.700 correos electrónicos es equivalente al 5% de las emisiones de un vuelo entre Madrid y Viena (1).

Pero ¿cómo encaja la aviación en este panorama de emisiones? Para entenderlo, es crucial mirar más allá de los cielos y adentrarse en los aeropuertos y aviones conectados a la red.

En la última década, la disponibilidad de conexiones a Internet en vuelo ha

experimentado un auge significativo. Hoy en día, una amplia gama de aerolíneas ofrece conectividad durante sus vuelos, permitiendo a los pasajeros mantenerse conectados incluso a varios miles de metros de altura. Este avance no solo ha transformado la experiencia de vuelo para los pasajeros, sino que también ha desencadenado una revolución en la forma en que las aerolíneas gestionan sus operaciones.

Desde la monitorización en tiempo real de la flota hasta la comunicación instantánea con la tripulación, la conexión a Internet se ha convertido en una herramienta indispensable en el mundo de la aviación. Sin embargo, en la misma línea que hemos comentado anteriormente, esto también plantea preguntas cruciales sobre la infraestructura necesaria para mantener a toda una flota de aviones conectados… y su coste energético.

La infraestructura detrás de la conexión a internet en vuelo es compleja y multifacética. Implica una red de satélites, antenas en tierra y equipos a bordo de los aviones que trabajan en conjunto para proporcionar una conexión fluida y confiable.

Cada vuelo conectado es respaldado por una intrincada red de tecnología que se extiende por todo el planeta. Este despliegue de tecnología no es gratuito. La construcción, el mantenimiento y la provisión de servicios de esta infraestructura tiene un impacto ambiental que no puede pasarse por alto. Sin embargo, es importante considerar también el papel positivo que juega esta conectividad en la eficiencia operativa de la aviación. No perdamos de vista que para valorar adecuadamente un impacto ambiental es preciso que en la ecuación se incluyan los aspectos positivos y negativos. Lo que cuenta es el balance final.

La conexión a internet en vuelo no solo mejora la experiencia del pasajero, sino que también contribuye a la eficiencia y la seguridad del propio transporte aéreo. Permite una supervisión en tiempo real de las operaciones, lo que puede llevar a una mejor gestión del combustible, detección precoz de problemas, una planificación de rutas más eficaz o una respuesta más rápida a situaciones inesperadas.

Además, al proporcionar a los pasajeros información en tiempo real sobre incidencias en el vuelo, retrasos, conexiones y alternativas, se reduce la necesidad de desplazamientos innecesarios y se optimiza la utilización de recursos. En este sentido, la conexión a internet tanto en los momentos previos de tomar el avión como en el propio puede considerarse una herramienta que contribuye a la mejorar la experiencia del pasajero. En tal caso, debe considerarse como un impacto positivo.

La convergencia entre internet y aviación es un campo fértil para la innovación, pero también plantea retos ambientales importantes. Como ya se ha argumentado, para abordar estos desafíos es esencial considerar tanto el costo como el beneficio de esta convergencia, tanto globalmente como en el detalle.

Al tomar medidas para minimizar el impacto que generamos cada individuo en internet, como pueden ser reducir la definición de transmisión o apagar la cámara durante reuniones en línea, es posible que podamos contribuir a la mitigación de nuestra propia huella ecológica. Pero al mismo tiempo, debemos reconocer el papel fundamental que juega esa conectividad en el desarrollo de las personas y los colectivos. En el caso de la aviación, no cabe tomar un camino diferente al del resto de los sectores en los que impacta Internet. Sobre todo, si tomamos en cuenta los beneficios que conlleva tanto para el pasajero como para los operadores.

En última instancia, encontrar un equilibrio entre el avance tecnológico, la responsabilidad ambiental y los beneficios para la sociedad es la clave para mejorar en el futuro.

 

Aircraft cabin

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