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La fusión fría, ¿la nueva energía?

David Piña

David Piña

FERCHAU Engineering GmbH / Bid Engineer

 

El futuro de los dispositivos móviles sin duda pasa por tener unas baterías más duraderas. De hecho, Apple, Samsung y Google están invirtiendo en desarrollar baterías innovadoras para sus diferentes equipos. Incluso Tesla Motor, la compañía líder en vehículos eléctricos, está desarrollando nuevas baterías para hacer más eficientes sus modelos, y por eso Apple le echó un ojo hace poco… Comprar Tesla para quedarse con sus patentes sobre baterías.

La energía y la tecnología van a ir de la mano en los próximos años.

Por otro lado, y en cuanto a energía cabe reseñar como la noticia del año (o quizá más allá si se materializa como se espera): el gigante Aeroespacial Lockheed Martin ha declarado que en menos de un año podría tener preparada la fusión fría.

La fusión fría es el nombre genérico dado a cualquier reacción nuclear de fusión producida a temperaturas y presiones cercanas a las condiciones ambiente ordinarias, muy inferiores a las necesarias normalmente para la producción de reacciones termonucleares (millones de grados Celsius), utilizando equipamiento de relativamente bajo coste y un reducido consumo eléctrico para generarla.

Generalmente, el nombre “fusión fría” se asocia a las explicaciones propuestas para una serie de resultados experimentales obtenidos a finales de los años ochenta en celdas electrolíticas, inicialmente informados por los electroquímicos Martin Fleischmann y Stanley Pons.

Ya el cine retrató este tema hace años en películas como “El santo», «Reacción en cadena», «Ironman» o «Spiderman 2”. El salto de la ciencia ficción a la realidad parece ser inminente.

Esto sería cómo encontrar el Santo Grial de la energía, pues hablaríamos de producirla muy barata, de forma ilimitada y casi sin residuos.

Lo que más ilusiona de este anuncio es que Lockheed es un gigante aeroespacial con ingentes cantidades de dinero para investigación, con grandes científicos, ingenieros y analistas. Podrían hacer llegar el proyecto a buen puerto lo que, sin duda, cambiaría el mundo.

Y lo haría en unas nuevas centrales cuyo espacio apenas ocuparía el remolque de un camión y con la capacidad de suministrar toda la energía que necesita una ciudad de 80.000 habitantes.

Muchas otras empresas, incluso varias españolas, llevan años intentando la fusión fría, obteniendo resultados más o menos alentadores, pero muy lejos del anuncio que acaba de hacer Lockheed Martin.

Está claro que, sea por la fusión fría o porque los nuevos dispositivos necesitan tener baterías más duraderas, el futuro de la energía y la tecnología van a ir de la mano en los próximos años. Muchos de los parámetros actuales del mercado internacional en especial del sector aeronáutico va a cambiar de tendencia, creciendo algunos, decreciendo otros.

Estamos a las puertas de superar los 7.300 millones de habitantes en el planeta, habitantes cada vez más interconectados con sus dispositivos móviles y energéticamente dependientes de fuentes convencionales. Si queremos llegar al final del siglo XXI con los 11.000 millones de habitantes que pronostica la ONU, solo hay una forma de hacer el planeta sostenible, olvidarnos del papel y disponer de energías eficientes y baratas.

En el futuro, solo cuatro o cinco grandes grupos empresariales llevarán internet y energía a todos los hogares del mundo. El negocio está cambiando y los próximos 5 ó 10 años serán apasionantes por los cambios que vamos a observar en modelos de negocio tradicionales.

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