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Mantenimiento de aviónica

Francisco García García

Francisco García García

AERTEC / Aerospace Industry - Manufacturing Engineering

Cuando se habla del mantenimiento de aeronaves y los requisitos que deben cumplir para mantener su certificado de aeronavegabilidad, es muy normal para la mayoría de las personas pensar en las partes móviles, estructura, motores o equipamientos de cabina, ya que son los elementos más visibles. Pero hay una gran parte desconocida en todo este proceso y que, en definitiva, es la que realmente gestiona de forma activa los elementos de una aeronave, es el mantenimiento de la aviónica.

El mantenimiento de sistemas en las aeronaves ofrece un reto constante tanto a equipos externos, como al personal técnico.

La aviónica se conoce como los sistemas eléctricos, electrónicos y equipos de control, que permiten a una aeronave volar de manera segura, navegar de forma controlada y desplazarse de un lugar a otro sin errores o percances.

Los primeros vuelos de principios del siglo XX fueron una gran hazaña, porque no contaban con ninguna tecnología que les permitiera el control real y completo de la aeronave. Se usaban algunas palancas mecánicas de acción manual y pedales, que sólo les permitía mantenerse en el aire durante algunos segundos. Pronto se dieron cuenta que volar requería el control de muchos aspectos físicos y técnicos, y que necesitarían muchos años de investigación en la materia.

A lo largo de la segunda mitad del siglo, tras los avances tecnológicos conseguidos en la segunda guerra mundial, se afianzó el sector aeronáutico civil como uno de los principales sectores de actividad económica. Así, el transporte de personas y suministro de mercancías a lo largo del mundo representan hoy en día más del 10% del PIB mundial, y según las previsiones, seguirá subiendo en los próximos años a un 4,3% anual según las previsiones (tan solo a falta de saber cómo afectará realmente la actual pandemia y sus consecuencias).

La necesidad de que las aeronaves tuvieran cada vez más autonomía, mayor comodidad en cualquier tipo de trayecto (corto o largo), mayor capacidad de carga, o una mejora en sus prestaciones generales, han hecho que se fueran incluyendo diferentes sistemas para la ayuda en la navegación y confort en cabina. Algunos de ellos son los sistemas de navegación y vuelo automático de la aeronave, control y acondicionamiento de cabina, control de aspectos aerodinámicos externos, sistemas de instrumentación de la aeronave, sistemas de suministro eléctrico y luces de la aeronave, sistemas de avisos y entrenamiento en cabina, sistemas de comunicación y gestión de la información, sistema de control electrónico de los mandos de vuelo, interconexiones eléctricas y sistemas de protección, sistemas de indicación de motores, sistemas antincendios, sistemas hidráulicos, sistemas neumáticos, sistemas de fuel y repostaje, sistemas de carga… Cada vez más, las aeronaves van sumando tecnologías que necesitan ser integradas en un mismo espacio donde han de coexistir, además de ser funcionales entre ellas. En los últimos años, la aviación comercial ha pasado por un gran proceso de actualización en el que ha tenido cierto protagonismo la renovación de flotas con aeronaves nuevas más eficientes en consumo y emisiones, y con una aviónica más sofisticada.

Desde hace un tiempo, la digitalización (especialmente todo lo que concierne al concepto “avión más eléctrico”) también ha supuesto un paso más en la evolución de las aeronaves. Actualmente, la inclusión de la fibra óptica y equipos informáticos de ultima tecnología, hacen que una aeronave sea, cada vez más, una compleja máquina de hardware y software que necesitan revisión, actualización y mantenimiento con una marcada orientación digital, más que mecánica.

Para lograr mantener estos sistemas a lo largo del tiempo, además de los chequeos que en muchas aeronaves ya vienen integrados en los propios equipos, los operadores deben contar con equipos externos que conecten con la aeronave, y que funcionen de una manera eficiente y rápida para la gestión de las pruebas por el personal de tierra. Además, las grandes compañías necesitan contar con una gran red logística en funcionamiento, repartida por todo el mundo, de puntos de conexión donde poder llevar a cabo todos estos procesos.

Los mantenimientos se realizan a través de módulos de interfaz formados por múltiples tarjetas electrónicas almacenadas en uno o varios racks, instalados en el hangar de mantenimiento y gestionados por diferentes ordenadores por una red de cableado de conexión. Estos equipos externos son costosos y de gran tamaño. Deben ser capaces de estar operativos durante todo el día, tener amplia conectividad para los diferentes tipos de aeronaves y ser capaces de controlar y realizar pruebas simulando las diferentes condiciones de tierra/aire por las que un avión pasa durante su jornada de trabajo. Debido a las características de los equipos fijos de pruebas, las aerolíneas deben programar con anterioridad estos mantenimientos, y tener alternativas para los casos más urgentes.

Actualmente se trabaja también en equipos externos más reducidos, portables, versátiles, más autónomos, con mayor movilidad y, consecuentemente, más rentables para la ejecución de estos procesos. Empresas como AERTEC, en colaboración con AIRBUS Defence and Space, han estado innovando en este campo con el desarrollo de este tipo de equipos. Es el caso del dispositivo portátil para la realización de pruebas funcionales, denominado Dongle AIM.

Este dispositivo es capaz de conectarse directamente al avión por cable o de forma inalámbrica y realizar las pruebas en cualquier ubicación, pudiendo enviar y recibir una amplia variedad de señales, evitando la necesidad de tener que trasladar la aeronave constantemente a instalaciones fijas. Este pequeño dispositivo ya ha pasado con éxito las pruebas en laboratorio y ya está en fase de pruebas en avión. Es un gran avance en este campo, ya que facilita la gestión y el mantenimiento de los sistemas, y abre una posibilidad de mejorar mucho en los tiempos y disponibilidad, a la vez que reduce sensiblemente los costes de este tipo de mantenimiento.

Estos dispositivos portables son de gran ayuda para el equipo de técnicos que realizan este tipo de pruebas y mantenimiento, ya que les permite tener un equipo de tamaño reducido que pueden trasladar fácilmente y, consecuentemente, incrementan su productividad. Porque no podemos olvidar que detrás de toda esta tecnología hay un gran equipo de personas que se encargan de llevar a cabo las pruebas. Estos son los técnicos en mantenimiento de sistemas electrónicos y aviónica. Estas personas necesitan tener una licencia aprobada por la administración competente que les faculta a llevar a cabo este tipo de mantenimiento y, además, deben tener formación específica para cada sistema.

Esta parte del mantenimiento de sistemas ofrece un reto constante tanto a equipos externos, como al personal técnico, como a los medios de pruebas que son necesarios para efectuar estos trabajos, donde se aplica la tecnología aeronáutica más avanzada, para que los sistemas de la aeronave estén en perfecto estado de funcionamiento.

A partir de ahí… a volar.

 

Mantenimiento de aeronaves

 

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