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COVID-19: Impacto en el pavimento de los aeropuertos

Pilar López

Pilar López

AERTEC Solutions / Airport Planning & Design

La paralización de la actividad provocada por el coronavirus ha afectado de lleno a los aeropuertos. El tráfico de pasajeros llegó a ser prácticamente cero y decenas de aviones abarrotaban los aeropuertos. Las plataformas de estacionamiento no siempre disponen de espacio suficiente para tantas aeronaves, lo que obligó a muchos aeropuertos a utilizar otras zonas pavimentadas (e incluso no pavimentadas), aunque no estén diseñadas para ese uso.

El estacionamiento de aeronaves en zonas no habituales, requiere una monitorización y evaluación del estado del pavimento, para garantizar que se encuentra en buenas condiciones antes de reanudar las operaciones.

Tradicionalmente, las plataformas de estacionamiento de aeronaves se han diseñado mayoritariamente en pavimento rígido (hormigón), por ser más resistente a cargas estáticas que el pavimento flexible (asfalto). Además, el hormigón no es susceptible de degradarse por el derrame de productos como combustible, aceites, etc.

Durante semanas ha sido frecuente ver imágenes de pistas de aeropuertos convertidas en improvisadas zonas de estacionamiento de aviones, pero ¿está el pavimento realmente preparado para ello? La respuesta es que, teóricamente, no, o al menos, no de manera prolongada. La carga estática que transmite el tren de aterrizaje principal de una aeronave al pavimento es enorme. Si esta carga se prolongase en el tiempo, el pavimento asfáltico podría empezar a sufrir deformaciones, debido a su naturaleza viscoelástica. Estas deformaciones podrían ser más probables teniendo en cuenta que ahora entramos en los meses más cálidos del año y que el asfalto es más sensible a las altas temperaturas.

Pero, además, otro aspecto a tener muy en cuenta es que, si se producen derrames de combustible, el asfalto es más susceptible de reaccionar con este tipo de productos. Ante la presencia de hidrocarburos, el betún asfáltico podría empezar a disolverse, provocando la pérdida de cohesión y deteriorando la capa de rodadura. Esto afectaría negativamente a las características superficiales de la misma, tales como la macrotextura o el coeficiente de rozamiento, fundamentales para garantizar un drenaje adecuado y rozamiento con los neumáticos, evitando así fenómenos como el aquaplanning.

El efecto combinado de todos estos factores podría provocar la aparición de patologías en el asfalto como blandones, grietas… que reducirían la vida útil del pavimento si no son debidamente tratados. Para evitar que esto ocurra, diversos organismos (FAA, Airbus, etc.) han lanzado recomendaciones para optimizar el estacionamiento masivo de las aeronaves: priorizar el estacionamiento en zonas de pavimento rígido, mantener distancias de seguridad suficientes entre aeronaves, que permitan el mantenimiento de las mismas, minimizar la carga de los aviones, desinflado parcial de neumáticos, siguiendo las recomendaciones de los fabricantes, para distribuir las cargas en la medida de lo posible, etc.

Una vez que los aeropuertos han gestionado el estacionamiento de las aeronaves, las actuaciones para preservar el pavimento asfáltico deben ir encaminadas en dos direcciones:

  1. Mientras estas zonas se destinen al estacionamiento, monitorización regular del pavimento, para hacer un seguimiento continuo de cómo evoluciona el estado del asfalto y detectar precozmente cualquier patología que pudiera aparecer.
  2. Antes de volver a poner en servicio el pavimento de una pista o calle de rodaje, realizar una auditoría para evaluar su estado. Esta auditoría debería incluir, además de una inspección visual exhaustiva, diversos ensayos que permitan evaluar el impacto real de esta situación sobre el pavimento. Los resultados de dicha auscultación permitirán determinar si es necesario llevar a cabo trabajos de mantenimiento, ya sea preventivo o correctivo.

Los aeropuertos ya realizan campañas periódicas de seguimiento del estado de sus pavimentos que, dada la situación actual, deberán reprogramarse en cierta medida. La ACI (Airports Council International) incluso plantea la recertificación de las pistas y calles de rodaje utilizadas para estacionar aeronaves durante la crisis del coronavirus, antes de reanudar las operaciones.

Pero además del pavimento, hay otros elementos que será necesario inspeccionar y poner a punto antes de volver a operar vuelos con normalidad en estas infraestructuras, como pueden ser el balizamiento, la pintura, la red de drenaje o la proliferación excesiva de vegetación y especies animales en franja, con el peligro que supone de generación de FODs…

El estacionamiento masivo de aeronaves en los aeropuertos ha supuesto todo un desafío para sus operadores. La reanudación de las operaciones supone un reto aún mayor y los pavimentos deben estar preparados para ello. Esperemos que los aviones estén surcando pronto nuestros cielos con la misma intensidad como lo hacían antes de la pandemia. Mientras tanto, estamos ante una oportunidad única para los gestores aeroportuarios de llevar a cabo trabajos de mantenimiento de sus infraestructuras que, en condiciones normales, serían complicadas y costosas, por tener que compaginarse con la actividad frenética del aeropuerto.

 

Airport pavement

 

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