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La sonda New Horizons, un viaje más allá de los límites del Sistema Solar

Julio Gallardo

Julio Gallardo

AERTEC Solutions / RPAS Department

New Horizons es un vehículo espacial, diseñado por la NASA, destinado a ser la primera misión de reconocimiento a nuestro planeta enano más conocido (Plutón), sus cinco lunas (Caronte, Hidra, Nix, Cerbero y Estigia) y a objetos del cinturón de Kuiper.

El objetivo de la misión es estudiar cómo se formó el sistema de Plutón, el cinturón de Kuiper y la transformación del sistema solar primitivo. La nave espacial ya ha recopilado datos sobre las atmósferas, superficies, interiores y entornos de Plutón y sus lunas. También estudiará otros objetos del cinturón de Kuiper. Sus misiones específicas consisten en caracterizar la geología y morfología de Plutón y Caronte, mapear sus composiciones y temperaturas superficiales, caracterizar la atmósfera neutra de Plutón y su tasa de escape, determinar si Caronte posee atmósfera, obtener imágenes en alta resolución y realizar investigaciones similares en objetos del cinturón de Kuiper.

New Horizons está descubriendo objetos, hasta ahora desconocidos, que nos están dando información sobre el sistema solar primario y su evolución hasta nuestros días.

La sonda se lanzó desde Cabo Cañaveral (Estados Unidos) el 19 de enero de 2006 y, actualmente, se encuentra en el cinturón de Kuiper, a 44 unidades astronómicas (6600 millones de kilómetros) o, lo que es lo mismo, 44 veces más lejos de lo que la Tierra se encuentra del Sol.

La nave tiene una masa total al despegue de 478,4 kilogramos y unas dimensiones de 0,7 x 2,1 x 2,7 metros (similar al armazón de un piano de cola) con forma triangular. Debido a la profundidad del espacio y a la poca luz solar a la que se enfrentará, la sonda New Horizons está alimentada por un generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG), los cuales generan energía eléctrica a través de la conversión de energía térmica generada por el deterioro de una sustancia radioactiva. El sistema de control térmico fue determinante debido las condiciones de baja temperatura de las regiones del sistema solar por donde llegaría a encontrarse. Dado que en el espacio solo se transmite calor mediante radiación (no existe convección ni conducción al estar casi en el vacío), se envolvió en una manta multicapa dorada de bajo peso para evitar que el calor generado por los equipos se perdiese en el espacio. Esto es suficiente para mantener todos los sistemas dentro del rango de temperaturas de funcionamiento.

En cuanto a la carga de pago, dispone de siete sistemas diferentes para captar diferentes aspectos del sistema de Plutón: ALICE, con 4,5 kg, captura imágenes en el espectro ultravioleta. Determina la composición atmosférica y la estructura interna de cuerpos celestes. RALPH, con 10,3 kg, captura imágenes en el espectro visible e infrarrojo. Determina la composición de la superficie y el mapa de temperaturas. REX, con 0,1 kg, captura ondas de radio. Determina la temperatura y presión atmosféricas. LORRI, con 8,8 kg, consiste en una cámara de alta definición instalada en un telescopio. Obtiene imágenes de alta definición de los cuerpos que estudiar. SWAP, con 3,3 kg, es un detector de viento solar. Determina las interacciones de Plutón con el viento solar. PEPSSI, con 1,5 kg, es un espectrómetro de partículas energéticas. Busca átomos neutros que escapen de la gravedad de Plutón y se carguen debido a su interacción con el viento solar. Y, por último, VB-SCD, con 1,9 kg, detecta granos de polvo microscópicos producidos por colisiones entre asteroides y cometas.

New Horizons viajó poco más de un año para conseguir llegar a Júpiter (febrero de 2007), tomar datos de los distintos cuerpos que forman el sistema joviano y obtener el impulso gravitacional suficiente para viajar en el espacio rumbo hacia Plutón. En marzo de 2015 comenzó a realizar maniobras de reconocimiento del planeta durante casi seis meses, hasta julio de 2015. Durante ese periodo, New Horizons consiguió mapear Plutón y sus cinco lunas. Tras cumplir exitosamente con su misión principal, la sonda espacial puso rumbo al asteroide del cinturón de Kuiper 2014 MU69 (ahora conocido como Ultima Thule), al cual llegó el 1 de enero de 2019 y es considerado como el objeto más lejano de la Tierra jamás visitado por un objeto humano. Actualmente la New Horizons se adentra en el desconocido cinturón de Kuiper a la espera de poder detallar más objetos de esta zona del sistema solar.

No son pocos los descubrimientos realizados por la sonda New Horizons sobre Plutón y su sistema de lunas. Gracias a los datos que se siguen recibiendo, los investigadores continúan, hoy en día, sacando nuevas e increíbles conclusiones. Pero, además, se están detallando objetos del cinturón de Kuiper, hasta ahora desconocidos, que nos están dando información sobre el sistema solar primario y su evolución hasta nuestros días. Esto es de vital importancia si queremos entender cómo puede evolucionar nuestro entorno planetario y expandir, algún día, nuestras fronteras más allá del planeta Tierra.

 

El desacuerdo de Plutón

En agosto de 2006, meses después de lanzar la sonda New Horizons al espacio, la Unión Astronómica Internacional (IAU) degradó el estatus de Plutón de planeta a planeta enano. Esto se debe que no cumple con los tres requisitos que debe reunir un objeto dentro del sistema solar para ser considerado planeta:

  1. Orbitar alrededor del Sol, no de otro cuerpo.
  2. Ser lo suficientemente masivo como para que la gravedad propia redondee la forma del cuerpo celeste hasta un punto de equilibrio hidrostático (que sea esférico básicamente).
  3. Que haya limpiado la vecindad de su órbita de una mayoría de objetos más pequeños.

Desde luego, Plutón gira alrededor del Sol y es esférico, con lo que el requisito que no cumple es el de no haber limpiado su vecindad de objetos más pequeños. Y es por esto por lo que existe una gran controversia. La órbita de Plutón está muy alejada y dentro del cinturón de Kuiper. La cantidad de objetos que debe atraer con su gravedad y la vecindad que barrer son mucho más grandes que la de los planetas rocosos (Venus, la Tierra y Marte). De hecho, de haber estado situados cualquiera de ellos en la órbita de Plutón, podrían haber tenido serios problemas a la hora de haber barrido toda su vecindad. Esto lleva a pensar que, por lógica, no se hubiese descartado a Venus, Marte o a la propia Tierra como planeta por el hecho de haber estado ubicados en la órbita de Plutón y es lo que defienden muchos investigadores frente a la IAU para que devuelvan a Plutón el estatus de planeta.

 

New Horizons probe, near Jupiter and its moons

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