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Tribuna / La visión científica de la Agencia Espacial Europea

Nuestras exitosas misiones científicas espaciales se han adentrado en el sistema solar, y hemos sido testigos de dos aterrizajes totalmente pioneros en cuerpos celestes: el de Huygens en Titán en 2005 y el de Rosetta, que depositó un módulo en un cometa en 2014. Hemos observado el universo a lo largo de todo el espectro electromagnético, abordando numerosos aspectos de nuestro cosmos, desde planetas y exoplanetas hasta la física estelar y galáctica, pasando por agujeros negros y galaxias activas hasta llegar a observaciones de la radiación procedentes del Big Bang.

La planificación estratégica a largo plazo y la preparación durante varias décadas requieren el desarrollo de tecnología específica para nuestras futuras misiones emblemáticas.

En los últimos años, hemos presenciado cómo Europa afianzaba su liderazgo internacional en áreas clave de las ciencias espaciales, como el fondo cósmico de microondas (con Planck), la astrometría de precisión (con Gaia), la astronomía de ondas gravitacionales (con la demostración tecnológica de LISA Pathfinder y próximamente con la misión LISA), la exploración del sistema solar interior (ya estamos de camino a Mercurio con BepiColombo y muy pronto lanzaremos el satélite Solar Orbiter), la caracterización de cuerpos primordiales (con Rosetta) y la investigación de la energía oscura (con la futura misión Euclides). La cooperación internacional es un elemento esencial en la estrategia de la ESA, y nuestro Programa Científico es la elección predilecta de casi todas las agencias espaciales del mundo.

 Para abordar las grandes preguntas de la ciencia espacial, es necesario dirigir toda una flota de misiones espaciales casi como si fuese una orquesta, en la que cada una de ellas toca con una afinación diferente y juntas crean música. Cada vez es más importante contar con músicos internacionales que formen parte de esta orquesta, puesto que las agencias individuales ya no pueden permitirse una orquesta propia. En concreto, esto requiere una visión a muy largo plazo de nuestra planificación estratégica y una coordinación temprana y estable con nuestros socios internacionales.

La planificación estratégica a largo plazo y la preparación durante varias décadas requieren el desarrollo de tecnología específica para nuestras futuras misiones emblemáticas. Un ejemplo de este proceso es nuestra misión SMART-1 a la Luna, que desarrolló y probó la propulsión eléctrica y solar que ahora utiliza BepiColombo en su viaje a Mercurio; una tecnología que, esperamos, volverá a utilizarse en las próximas misiones del sistema solar. Estamos preparando toda una flota de misiones de estudio de los exoplanetas, basada en las tecnologías desarrolladas en los ciclos anteriores.

Otro ejemplo es la misión SMART-2, que ahora se conoce como LISA Pathfinder, que ha desarrollado un control inercial sin arrastre que constituye el elemento esencial de nuestro observatorio de ondas gravitacionales, LISA. El desarrollo de la tecnología de espejos para nuestro futuro observatorio de rayos X Athena se fundamenta en décadas de experiencia, por ejemplo, con XMM-Newton, y nuevas herramientas de fabricación robotizadas. Juntas, Athena y LISA abrirán las puertas a una nueva ola de estudios de multimensajero, que “traerán el sonido a las películas cósmicas”.

 

 

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26/02/2019

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