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El taxi aéreo autónomo

El proceso es sencillo. El usuario coge su teléfono móvil, entra en una aplicación concreta, solicita un traslado en taxi aéreo e indica un punto de recogida y otro de llegada. El usuario observa cómo se acerca el taxi-dron hasta el lugar acordado, tras identificarse con el código que le han facilitado se sube y en cuestión de minutos, sin atascos ni semáforos, llega a su destino.

Son varias las empresas que ya están probando vehículos aéreos autónomos para el transporte de pasajeros. ¿Estamos preparados para dar el salto?

Esto podría ser una realidad habitual más pronto de lo que creemos. Para ello, ya están trabajado diferentes compañías alrededor del mundo, como la firma alemana E-Volo, que ya ha diseñado y fabricado un modelo (Volocopter) para ser utilizado, como no podía ser de otra manera, en la ciudad de Dubái (Emiratos Árabes Unidos). Tiene capacidad para dos personas y presenta el aspecto de una cabina de helicóptero con un aro en su parte superior en el que se insertan 18 rotores. Tiene una autonomía de 30 minutos y ya ha sido probado con éxito en varios vuelos sin tripulación. Si todo va según lo previsto, el responsable de este proyecto espera que en 5 años esté ya funcionando una flota de al menos 18 de estos taxis-dron en la ciudad de Dubái.

Uno de sus principales competidores es el Ehang 184, desarrollado por la compañía china Beijing Yi-Hang Creation Science & Technology. El tamaño de la cabina en este modelo es similar al del Volocopter, pero solo pude subirse a él un pasajero de hasta 100 kg. Tiene 8 rotores, que se sitúan debajo de la cabina. Esta fabricado principalmente con fibra de carbono y aleación de aluminio. Tiene una autonomía similar al modelo de Volocopter y ha trascendido que recientemente ya ha sido probado con personas a bordo.  

Ambos modelos son 100% eléctricos y han sido creados con el fin de cumplir con uno de los objetivos del plan estratégico de la ciudad de Dubái para 2030: que el 25% del trasporte urbano sea autónomo (sin conductor) y respetuoso con el medio ambiente.

Pero no solo estas compañías se encuentran desarrollando este sistema de movilidad. El gigante aeroespacial Airbus también se ha sumado a esta carrera por conquistar el trasporte público aéreo con su versátil modelo Popup. También Kitty Hawk (compañía en la que participa uno de los fundadores de Google), Uber, y hasta 16 firmas, están trabajando en sus propios prototipos, barajando la mayoría de ellas horizontes de 2 a 5 años para su lanzamiento.

En efecto, los taxis-dron están más próximos de lo que pensamos y son muchos los que creen en su éxito como medio de trasporte. Sin embargo, es importante tener en cuenta varios factores importantes que determinarán su viabilidad en el futuro. Algunos de ellos son:

  • La seguridad.
  • La regulación del espacio aéreo para darles cabida en entornos urbanos e interurbanos.
  • El coste del uso, que pondrá de manifiesto si se trata o no de un lujo al alcance de solo unos pocos.
  • La capacidad de adaptación de las ciudades a disponer de suficientes zonas accesibles para despegue y aterrizaje.
  • Y por último, pero no menos importante, el miedo. El reparo que puede producir subirse en uno de estos drones para volar a más de 100 metros sobre el suelo de forma autónoma, puede ser importante.

 

Yo no sé si me atrevería, pero como tantas otras cosas, quizá sea simplemente una cuestión de acostumbrarnos a ello.

 

 

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17/12/2018

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