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Se buscan buenos ingenieros. Vivos o muertos

Vicente Padilla

Vicente Padilla

AERTEC Solutions / CEO & Founder

 

Para ser un buen ingeniero es necesario contar con un profundo conocimiento en matemáticas, física e informática. Sin embargo, esto no son más que competencias básicas, como leer y escribir. Recursos Humanos no se molesta en preguntar por ellas. Se da por hecho que los ingenieros las dominan. RRHH buscan algo más.

Lo que realmente convierte a un ingeniero en un superhéroe es la inteligencia emocional.

Un buen profesional de la ingeniería debe contar con más competencias:

  • Habilidades comunicativas
  • Aptitudes para trabajar en equipo
  • Interés por aprender
  • Integridad

Habilidades comunicativas

Contar con habilidades comunicativas significa mucho más que tener facilidad de palabra. Implica redactar comunicaciones claras que consigan resultados. Implica ser capaz de condensar en pocas palabras para una presentación los resultados obtenidos. Implica practicar la escucha activa (la habilidad olvidada) con el objetivo de entender antes de actuar. Y por último, para tener habilidades comunicativas es imprescindible dominar a la perfección una lengua extranjera: el inglés a poder ser. El dominio de dos o varias lenguas es esencial en el mercado mundial de la ingeniería del siglo XXI  (1).

Aptitudes para trabajar en equipo

La ingeniería es un esfuerzo colaborativo. Una persona egocéntrica, individualista y ególatra no lo hará bien. Las empresas de ingeniería necesitan jugadores en equipo. Los jugadores en equipo respaldan las decisiones del grupo. Valoran (y persiguen) la opinión de otras personas. Tratan a los demás con objetividad, educación y respeto. Ayudan a los demás y les animan a opinar. Los jugadores en equipo se comprometen con el objetivo final del grupo y cumplen dicho compromiso.

Interés por aprender

Vivimos en un mundo de cambios rápidos y constantes. Todos los días surgen nuevos productos e ideas en todos sitios. Estar comprometidos con la mejora y el aprendizaje continuos es el único camino para no quedarse atrás. Un buen ingeniero está probando nuevos métodos, aplicando nuevas tecnologías y aprendiendo nuevas competencias continuamente. Hay tres formas de adquirir nuevas ideas: volver a estudiar, asistir a seminarios o leer en casa. Un buen ingeniero tiene una mentalidad abierta.

Integridad

Para un buen ingeniero la seguridad, la salud y el bienestar son primordiales. El cumplimiento íntegro de los códigos de ingeniería es innegociable. En cuestiones profesionales, los buenos ingenieros actúan con honradez y lealtad en sus relaciones con los empleados, los clientes y la sociedad. Además, adoptan una política de tolerancia cero en todo lo relacionado con el soborno, el fraude y la corrupción.

Evidentemente, hay muchas otras habilidades y conocimientos que pueden resultar útiles: conocimiento de las diferencias culturales, economía de empresa, gestión de proyectos, liderazgo, pensamiento crítico, flexibilidad, capacidad de reflexión desde múltiples parámetros… y mucho más.

Todo esto bien mezclado constituye un buen ingeniero. Es lo que buscan las empresas de ingeniería. Pero lo que realmente convierte a un ingeniero en un superhéroe es la inteligencia emocional. Si conoce a algún ingeniero dotado con este tipo de inteligencia, póngase inmediatamente en contacto con los responsables del Museo de Ciencias Naturales.

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(1) Y para aquellos cuya lengua materna sea el inglés, que no se les ocurra pensar que podrán librarse de tener que dominar una lengua extranjera. Por ejemplo, si se habla solo inglés será prácticamente imposible vender servicios de consultoría en los países de lengua hispana en América Latina.

 

 

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