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Espacio: La nueva carrera comercial

Antonio Gómez-Guillamón

Antonio Gómez-Guillamón

AERTEC Solutions / CEO & Founder

 

Durante muchos años hemos hablado y disfrutado de la llamada carrera espacial. El ser humano por fin era capaz de alcanzar un sueño ancestral. Para lograrlo, tuvieron que encontrarse en el tiempo el conocimiento tecnológico y la capacidad y ambición de algunos países para superar retos presupuestariamente inalcanzables. Curiosamente el gran motor, además del espíritu de aventura, fue demostrar la superioridad de unas grandes potencias frente a otras. Esta carrera de presupuestos inmensos solo se la podían permitir las grandes naciones o agrupaciones de estas. Para organizar los esfuerzos se crearon las agencias espaciales (NASA, ESA, etc.) como brazos tecnológicos y administrativos para los diferentes proyectos nacionales o supranacionales. Con esta forma de adentrarnos en el espacio los avances se realizaban a base de presupuestos estatales y con ellos hemos vivido periodos muy intensos y otros de demasiada calma. Tras 50 años de incursiones en el espacio, las reglas de juego por fin han cambiado.

La carrera comercial ha comenzado: Hay mucha más gente con ideas y capacidad económica para encontrar su lugar en el espacio.

Aunque el relevo tractor de los presupuestos del Estado a los empresariales lleva haciéndose poco a poco desde hace años, ha sido muy recientemente cuando hemos visto una auténtica revolución comercial en esta fabulosa carrera. La tecnología ha seguido avanzando para ser más accesible, las grandes empresas son capaces de generar más recursos apostando más fuerte, y cierta ola de culto al emprendimiento y a la aventura empresarial ha hecho el resto. En solo dos o tres años han aparecido nuevos nombres “privados” asumiendo el riesgo y el protagonismo de la aventura espacial y, también por qué no, del negocio que puede adivinarse. Hoy hablamos de empresarios como Elon Musk fundador de SpaceX, Richard Branson con Virgin Galactic o Jeff Bezos con Blue Origin. Leemos que Google compra Skybox, una start-up que fabrica y lanza satélites. Planet Labs ya tiene más de 70 satélites en órbita y anuncia una importante inversión para su constelación y OneWeb empieza desarrollar la suya. Grandes corporaciones como Airbus y Safran se unen para desarrollar nuevas lanzaderas de satélites más competitivas en precio. Deep Space Industries explica sus planes para hacer minería en asteroides. Aerojet Rocketdyne y ULA, joint venture entre Boeing y Lockheed Martin, estudian el desarrollo de nuevos motores cohete. Numerosas empresas o fundaciones tienen la capacidad económica para lanzar microsatélites o CubeSats con todo tipo de propósitos. Y por supuesto las empresas en el negocio de telecomunicaciones o de observación de la tierra invierten cada día más en espacio como parte esencial de su modelo de negocio.

En definitiva, ya no solo traccionan los presupuestos de las grandes potencias, la carrera comercial ha comenzado y hay mucha más gente con ideas y capacidad económica para encontrar su lugar en el espacio. La inversión privada como motor supone un nuevo estímulo decisivo, multiplicador de iniciativas y aparición de la competencia comercial. Ahora sí que vamos a avanzar rápido al mismo tiempo que se va a buscar la eficiencia en el esfuerzo. Hay algo que siempre digo: cualquier sector industrial o tecnológico puede ir a mejor o a peor según toque, pero el del espacio solo tiene una previsión, seguir creciendo y, además, solo estamos empezando.

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