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La propiedad industrial y el sector aeronáutico

Amelia Barrera

Amelia Barrera

AERTEC Solutions / Technology consulting

 

Aunque la cultura sobre la protección de la propiedad industrial va aumentando, por lo general, las empresas no tienen por norma proteger sus creaciones.

El sector aeroespacial representa una excepción, situándose históricamente en las primeras posiciones del ranking de sectores solicitantes de patentes a nivel europeo (Oficina Europea de Patentes).

Una empresa debe innovar para seguir siendo competitiva en el mercado y para retener el talento dentro de su organización.

Ser titular de una patente da el derecho de excluir a otros de la fabricación, utilización o introducción en el mercado del producto o procedimiento patentado, en los países dónde se haya patentado y por tanto protegido. A su vez, para que un producto o procedimiento sea patentable, debe reunir las siguientes características: ser nuevo, implicar actividad inventiva y tener aplicación industrial.

En general hay varios tipos de derechos de propiedad industrial:

  • Diseños industriales: protegen la apariencia externa de los productos.
  • Marcas y nombres comerciales: protegen combinaciones gráficas y denominativas que ayudan a distinguir en el mercado unos productos o servicios de otros similares ofertados por otros agentes económicos.
  • Patentes y modelos de utilidad: protegen invenciones consistentes en productos y procedimientos susceptibles de reproducción y reiteración con fines industriales.
  • Topografías de semiconductores: protegen el esquema de trazado de las distintas capas y elementos que componen un circuito integrado, su disposición tridimensional y sus interconexiones.

¿Qué puede ocurrir si no patentamos?

  • Perdemos los derechos exclusivos que genera la patente, por lo que somos más vulnerables frente a nuestros competidores.
  • Aunque una alternativa a las patentes son los secretos industriales, estos son muy difíciles de mantener cuando una empresa está creciendo, ya que complican la publicidad de la compañía en el mercado.
  • Sin una patente que garantice la exclusividad de nuestra idea, no podemos acudir a inversores para buscar financiación.
  • Sin el registro de un producto o una marca será más complicado poner en marcha una estrategia de internacionalización de la compañía. No contaríamos con la protección necesaria para negociar con potenciales distribuidores o fabricantes de otros países, ni con garantías de que no nos vayan a copiar, lo que generaría una pérdida de oportunidades internacionales.
  • No se podría negociar la tecnología con terceros, ni disponer de información certera sobre las tendencias del sector, ni tomar decisiones comerciales que maximicen los beneficios.

Existen dos motivos principales por los que una empresa debe innovar: para seguir siendo competitiva en el mercado y para retener el talento dentro de su organización. Por este motivo, es esencial hacer del proceso innovador un objetivo estratégico. El desarrollo de iniciativas internas constituye un excelente medio para conseguir el crecimiento de la empresa.

En este sentido, son cada vez más las empresas que ponen en marcha distintas iniciativas para fomentar el espíritu emprendedor de su plantilla. Esta práctica, que permite que los empleados aprovechen su talento, es una manera muy saludable de emprender en la que todos salen ganando: las organizaciones aprovechan el potencial de su plantilla y esta logra reconocimiento, visibilidad, promoción, aprendizaje y motivación.

Para mantener el éxito del sector aeronáutico en el futuro, tenemos que seguir avanzando en I+D+i y aumentar la cultura de la protección de la propiedad industrial, y en esta labor desempeña un papel fundamental cada uno de los miembros de la organización.

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