BepiColombo es la primera misión europea al planeta Mercurio, el mĆ”s pequeƱo del sistema solar y el mĆ”s cercano a nuestra estrella. Para llevarla a cabo, colaboran y unen esfuerzos la ESA (European Space Agency) y la JAXA (Japan Aerospace Exploration Agency). No han sido frecuentes las misiones a Mercurio debido a las enormes dificultades y el reto tecnológico que supone. Uno de los principales desafĆos a los que se enfrenta cualquier misión es conseguir entrar en una órbita estable, debido a su escasa atmósfera y a la influencia gravitatoria del Sol. AsĆ mismo, el ambiente extremadamente caliente ha sido otro de los inconvenientes que justifica que muy pocas sondas hayan sido enviadas a Mercurio (Mariner X, en 1974, y Messenger, en 2004).
Mercurio y la Tierra son los únicos planetas rocosos del Sistema Solar con campo magnético propio y ese es, precisamente, uno de los intereses principales de la misión.
Esta misión estÔ compuesta por dos sondas que se lanzaron conjuntamente y que se ubicarÔn en diferentes órbitas: el Mercury Planetary Orbiter (MPO) de la ESA y el Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO o MIO) de la JAXA.
The MPO orbitarĆ” el hemisferio sur a altitudes bastante bajas y, dado que su órbita tendrĆ” muy poca excentricidad, se tendrĆ”n que realizar pocas correcciones en sus instrumentos. De esta manera, los errores por altura de la superficie topogrĆ”fica serĆ”n muy reducidos, permitiendo una gran mejora en el conocimiento del modelo gravitatorio y topogrĆ”fico de Mercurio, asĆ como la obtención de imĆ”genes de alta resolución de su superficie. Esta sonda, con propulsión iónica, tiene un peso de 1140 kilogramos, de los que 80 se corresponden a instrumental cientĆfico (altĆmetro, acelerómetro, magnetómetro, espectrómetros, transpondedor, analizador de partĆculas, cĆ”marasā¦).
The MMO, por su parte, es una sonda de menor tamaƱo que la anterior cuyo objetivo es explicar el campo magnĆ©tico de Mercurio realizando mediciones y comparĆ”ndolas con las de la MPO. Precisamente es a su sonda hermana a la que irĆ” acoplada hasta llegar a la atmósfera de Mercurio, donde se separarĆ” y quedarĆ” estabilizada por rotación (a unas 15 rpm). En este caso, el instrumental cientĆfico pesarĆ” unos 45 kilogramos (magnetómetro, instrumento de ondas de plasma, cĆ”maras espectrales, monitor de polvoā¦).
Las observaciones duales utilizando ambas sondas serƔn clave para entender los procesos magnetosfƩricos generados por el viento solar, ya que permitirƔn mediciones del campo magnƩtico del planeta en dos puntos distintos, pero al mismo tiempo.
El lanzamiento del Ariane 5 que transportaba a estos dos orbitadores, se realizó con Ć©xito desde Kourou (Guayana Francesa) el 19 de octubre de 2018, reciĆ©n anochecido. EstĆ” previsto que sus orbitadores lleguen a Mercurio a finales del aƱo 2025, donde se enfrentarĆ”n a temperaturas que superan los 350 ĀŗC y a una complicada maniobra para poder entrar en su órbita. Una vez allĆ, la misión tiene prevista una duración de un aƱo con la posibilidad de extenderse otro mĆ”s. Durante ese tiempo, se estudiarĆ”n todos los aspectos posibles de Mercurio y su entorno.
Como singularidad, Mercurio y la Tierra son los dos únicos planetas rocosos con campo magnético propio. Debido a esto, es posible que podamos tener un mayor entendimiento tanto de nuestra propia magnetosfera, como de las existentes en otros planetas en diferentes sistemas solares.
El nombre de la misión es un homenaje a Giuseppe (Bepi) Colombo, un cientĆfico, ingeniero y matemĆ”tico italiano que vivió entre 1920 y 1984. Fue especialmente conocido por sus investigaciones acerca del plantea Mercurio, destacando, entre otras aportaciones, sus estudios sobre la peculiar dinĆ”mica del planeta y sus amaneceres dobles. TambiĆ©n es conocido por sus cĆ”lculos para mantener una nave espacial en una órbita resonante con Mercurio con mĆŗltiples sobrevuelos, que fueron determinantes para el Ć©xito de la misión Mariner 10 de la NASA en 1974-75.
La peculiaridad de los amaneceres dobles de este pequeƱo planeta consiste en que, visto desde ciertas coordenadas de Mercurio, el Sol sale, se detiene, se esconde nuevamente casi exactamente por donde salió y luego vuelve a salir para continuar su recorrido por el cielo. En otros puntos del planeta se observa que el Sol aparentemente se detiene en el cielo y realiza un giro. Esto se debe a que aproximadamente cuatro dĆas antes del perihelio (punto orbital mĆ”s cercano al Sol), la velocidad angular orbital de Mercurio iguala a su velocidad angular rotatoria, lo que hace que el movimiento aparente del Sol cese. Justo en el perihelio, la velocidad angular orbital de Mercurio excede la velocidad angular rotatoria. De esta forma se explica este movimiento aparentemente retrógrado del Sol. Cuatro dĆas despuĆ©s del perihelio, el Sol vuelve a tomar un movimiento aparentemente normal.
Otra singularidad de este planeta es la resonancia orbital. Durante muchos años se pensó que la misma cara de Mercurio miraba siempre hacia el Sol, de forma sincrónica, similar a como lo hace la Luna respecto a la Tierra. En el año 1965, gracias a estudios realizados por radiotelescopio, se descubrió la existencia de una resonancia orbital de 2:3 (rotación de tres veces sobre sà mismo cada dos años del propio planeta Mercurio), lo que provocaba que siempre que el planeta estaba en mejor posición para su observación, mostraba casi la misma cara.
No cabe duda de que la misión BepiColombo ayudarÔ a resolver muchas preguntas sobre Mercurio, pero, sin duda, plantearÔ otras muchas nuevas y apasionantes que habrÔn de ser resueltas en futuras misiones.
