Desde hace unos años, la posibilidad de desplegar la movilidad aérea en las zonas urbanas ha despertado el interés de muchos. Sin embargo, desde el tiempo de los pioneros aeronáuticos, pudimos vivir el desarrollo de diversas iniciativas, unas con más fundamento que otras, para el desarrollo de vehículos que pueden volar… y rodar por carretera. Algunos los llamaban coches voladores, mientras que otros se indignaban con dicho término. Digamos tan solo eso, que son vehículos polivalentes que permiten volar y rodar, lo cual no es poco.
La expectación generada ha sido actualizada por la concurrencia de varias noticias y presentaciones en poco tiempo, como fueron los casos del interesante Pop.Up de Airbus o la expectación generada por Uber al anunciar que dispondría de una flota global de estos vehículos para 2020 (cosa que nunca ocurrió, por cierto).
A pesar de que muchos piensan que este tipo de ingenios son inherentes al extraordinario desarrollo adquirido en los últimos años por la aeronáutica y, en especial, por la tecnología desarrollada para los vehículos no tripulados, la verdad es que no se trata de algo nuevo. Ya a principios del siglo XX, casi al mismo tiempo que las primeras aeronaves levantaban el vuelo de forma asidua, los pioneros aeronáuticos y de la automoción ya tuvieron algunas ideas al respecto.
El primero de estos ingenios híbridos que tuvo cierta resonancia fue el ideado por Glenn Curtiss, allá por el año 1917. Se llamó “Curtiss Autoplane” y voló tan solo 15 años más tarde del primer intento de los hermanos Wright. El novedoso coche-avión se presentó con gran expectación en la Exposición Aeronáutica Panamericana de Nueva York. La cabina era de aluminio, disponía de tres asientos y era empujado por un motor trasero de cuatro palas. Usaba las alas de un Curtiss Modelo L, que se separaban para circular por carretera y disponía de cuatro ruedas, de las que las dos delanteras eran dirigibles, como cualquier coche de la época (o actual).
A partir de aquel modelo, fueron muchos los inventores y fabricantes que intentaron abordar el sueño del hombre de moverse sin límites por tierra y aire. Algunos alcanzaron más éxito que otros.
En esta infografía hacemos una somera recopilación histórica de los prototipos más relevantes de coches-voladores desde aquel primero de Glenn Curtiss hasta los años sesenta del siglo XX. En una próxima infografía repasaremos los modelos más recientes, prototipos que rompen moldes y las propuestas que están por llegar.