El incremento en la eficiencia de las aeronaves es un aspecto clave para la reducción de la huella de carbono del sector.
Hasta inicios de 2020 pocos sectores gozaban de un crecimiento sostenido a largo plazo como del que disfrutaba el transporte aéreo. Sin embargo, la crisis del coronavirus COVID19 cambió muchas cosas en muy poco tiempo. El sector tuvo que recomponer muchas piezas en el puzle.
Algunos de los factores que ya estaban presentes en el momento de reparar el daño que sufrió el sector aeronáutico tras esa inesperada crisis estaban relacionados con la recuperación de las propias empresas del sector. Pero había otros conceptos que seguirán estando vigentes y también serán clave en la mejora constante del sector. Uno de ellos es la sostenibilidad del transporte aéreo en general y de las aeronaves en particular.
En los últimos años, la popularidad del transporte aéreo ha aumentado de forma destacada entre los pasajeros debido a los cortos tiempos de viaje en los trayectos largos y a unos precios muy competitivos desde que entraron en juego las compañías de vuelos de bajo coste. Sin embargo, esta popularidad conlleva efectos negativos. Desde el comienzo de la industria de la aviación, el combustible fósil se ha utilizado como la única fuente de combustible para impulsar los aviones. Como consecuencia, el conjunto de la industria aeronáutica aporta en torno al 2% de los gases de efecto invernadero a nivel global.
Es por ello que, desde principios del presente milenio, los fabricantes de aeronaves están invirtiendo más que ningún otro sector productivo en desarrollar soluciones que permitan reducir ese porcentaje y disminuir su huella de carbono. Pero el crecimiento desmesurado de la demanda ha hecho que cualquier beneficio conseguido se vea mitigado inmediatamente. La eficiencia de las aeronaves es uno de los puntos clave.
Una vez superada la crisis, no deberemos bajar la guardia. A la vez que se ha consolidado la recuperación del transporte aéreo, hemos de seguir trabajando para que las aeronaves sean cada vez más eficientes y el sector sea capaz de reducir su huella de carbono.
En esta infografía queremos hacer un alto en el camino para analizar algunos de los aspectos en los que se está trabajando hoy en día para mejorar la eficiencia de las aeronaves y, consecuentemente, conseguir un incremento de su sostenibilidad. Hay otras muchas líneas de trabajo que abordaremos en próximas infografías, pero desde este punto podemos hacernos una idea clara de cuál ha sido la evolución hasta nuestros días y valorar el camino que todavía nos queda por recorrer.