El año 2024 marcó un hito importante para el transporte aéreo global. Con más de 9.450 millones de pasajeros transportados y un factor de ocupación medio del 83,5 %, el sector ha superado con creces los niveles prepandemia de 2019. Esta recuperación se ha visto impulsada por la coexistencia de modelos tradicionales y low-cost, que atienden a un público cada vez más diverso y segmentado.
Actualmente, el tráfico aéreo se caracteriza por una demanda estable y en expansión. El crecimiento interanual entre 2023 y 2024 fue del 10,4 %, consolidando una tendencia positiva. Las regiones con mayor volumen de pasajeros fueron Asia-Pacífico (3.200 millones), Europa (2.500 millones) y Norteamérica (2.300 millones).
La motivación del viaje es uno de los factores clave en la segmentación de los pasajeros:
Los pasajeros que vuelan por turismo representan entre el 60% y el 70 % del tráfico aéreo internacional. Predomina en vuelos punto a punto de corta y media distancia, y es el segmento más fiel (y sensible) a las tarifas low-cost. El desarrollo de rutas de largo radio low-cost ha reforzado su accesibilidad global.
Por su parte, los pasajeros que vuelan por trabajo o negocios, constituyen entre el 30% y el 40 % del tráfico global. Se concentran en aerolíneas tradicionales con servicios premium y clase ejecutiva, favoreciendo rutas de conexión vía hubs.
Es interesante constatar el crecimiento del segmento del low-cost, que ya supone casi el 30% del transporte global de pasajeros, 2.800 millones de pasajeros. Esta evolución es producto de una sensibilización de los pasajeros al precio, especialmente en ocio y en los mercados emergentes. Como en años anteriores, la region Asia-Pacífico lidera este segmento (33,5%), seguida de Europa (26,7%) y Norteamérica (23%). Como punto en común de las regiones que destacan en el uso del low-cost, cabe mencionar que disponen de economías fuertes, turismo masivo y redes domésticas extensas.
¿Cómo puede evolucionar el transporte aéreo?
Tomando como base datos de la IATA, ACI y algunos análisis sectoriales, vamos a enumerar algunos factores clave que impactarán la evolución del tráfico aéreo a medio plazo.
Crecimiento sostenido de la demanda: Se espera un crecimiento anual del 4% al 6% en el número de pasajeros, alcanzando los 10.2 – 10.5 mil millones en 2026. Las cifras alcanzadas en 2024 y la trayectoria sostenida de los años anterioresmuestran el impulso del turismo, los viajes regionales y el tráfico en mercados emergentes.
Consolidación de aerolíneas low-cost, que continuarán expandiéndose, especialmente en medio y largo radio, gracias a aeronaves más eficientes como el A321XLR y el Boeing 737 MAX. Su participación global podría alcanzar entre el 35 y el 38 %, ya en 2026.
Expansión en regiones emergentes, donde Asia-Pacífico seguirá liderando, con fuerte crecimiento en India y el Sudeste Asiático. Por su parte, África y Latinoamérica ganarán relevancia por mejoras en infraestructura y liberalización del mercado aéreo.
La segmentación del pasajero será clave y crecerá el nuevo segmento del “bleisure” (negoio + ocio) donde las aerolíneas diseñarán más productos híbridos que combinen tarifas accesibles y opciones premium flexibles. Son opciones que en un par de años supondrán algo más del 20% de la oferta.
La transformación del tráfico de negocios es un hecho evidente tras la pandemia. Las últimas estimaciones apuntan a que hasta un 30 % del tráfico corporativo no retornará a niveles pre-COVID. Por ello, se apostará por servicios de alto valor en rutas clave, y productos más eficientes en clase ejecutiva.
La sostenibilidad y la regulación ambiental cobran cada día más protagonismo. La Unión Europea, por ejemplo, está tratando de liderar la implementación de una serie de medidas para reducir las emisiones en el transporte aéreo, incluyendo el uso de combustibles sostenibles (SAF), la optimización del espacio aéreo y la inclusión del sector en el sistema de comercio de emisiones, todo ello dentro de sus objetivos climáticos más amplios para 2030 y 2050. Esto impactará a todo el sector.
La tecnología y digitalización del sector pasarán de ser una novedad a constituir una parte esencial de los procesos. La automatización, Inteligencia Artificial, biometría o la conectividad en vuelo serán diferenciales clave. La singularidad en la experiencia del pasajero se personalizará a través de plataformas digitales y servicios bajo demanda.
Como resumen, mirando hacia los próximos dos años, el transporte aéreo global se encamina hacia un futuro más segmentado, ecológico y digitalizado. El modelo low-cost seguirá expandiéndose, mientras las aerolíneas tradicionales deberán adaptarse a las nuevas exigencias del pasajero. La clave del éxito estará en la personalización de la experiencia, la eficiencia operativa y el compromiso con la sostenibilidad.