Desde hace muchos años, el transporte aéreo es un motor esencial de conectividad, turismo y desarrollo económico. Para sostener su crecimiento, los aeropuertos requieren de infraestructuras modernas, eficientes, seguras y adaptadas a la lógica evolución del sector. Sin embargo, la financiación y gestión de estos activos estratégicos supone un reto para las administraciones públicas, especialmente en contextos de restricciones presupuestarias o por necesidades de expansión acelerada. En este escenario, el modelo de Asociación Público-Privada se consolida como una vía eficaz para impulsar la inversión y la eficiencia operativa en el sector aeroportuario.
Una Asociación Público-Privada (APP) es un acuerdo a largo plazo entre una entidad pública y una empresa privada, mediante el cual esta última asume responsabilidades relacionadas con el diseño, construcción, financiación, operación y/o mantenimiento de una infraestructura pública. A cambio, el socio privado obtiene ingresos a lo largo del contrato, ya sea mediante tarifas, cánones o pagos del Estado, lo cual dependerá finalmente del tipo de APP.
El modelo APP se ha consolidado como un instrumento eficaz y flexible para afrontar los retos del desarrollo aeroportuario.
En el ámbito aeroportuario, este modelo permite movilizar inversión privada para desarrollar o modernizar infraestructuras clave sin que el Estado tenga que asumir el coste inicial completo. Además, permite incorporar la experiencia técnica y la capacidad de gestión de operadores especializados, con el objetivo de mejorar la calidad del servicio, incrementar la eficiencia y acelerar la ejecución de los proyectos. Al finalizar el contrato, siempre sometido a un plazo concreto, la infraestructura vuelve a manos públicas, pero con un mayor valor añadido y un historial de operación profesionalizada.
En las últimas décadas, numerosos países han elegido el modelo APP para modernizar su red aeroportuaria. Desde grandes terminales internacionales hasta aeropuertos regionales, las APP han demostrado ser una herramienta versátil, capaz de adaptarse a distintos contextos y necesidades.
Posiblemente, una de las zonas del mundo donde más relevancia ha tenido este modelo en años recientes ha sido América Latina, donde la demanda de conectividad aérea crece de forma sostenida en los últimos años. Como ejemplo, en Brasil, tras culminar recientemente un ambicioso proceso de concesiones aeroportuarias, más del 90% del tráfico aéreo del país se gestiona bajo esquemas de participación privada. En las rondas más recientes, operadores internacionales como Aena (España), Vinci (Francia) o Zurich Airport han asumido la gestión de terminales clave como Congonhas (São Paulo), Salvador de Bahía o Curitiba. Con ello, se ha consolidado una red moderna, con inversiones comprometidas que superan los 10.000 millones de dólares.
En Perú, el gobierno ha declarado que toda ampliación o construcción de aeropuertos futuros se realizará bajo el modelo APP. De hecho, ya cuenta con tres grandes concesiones activas: el aeropuerto internacional de Lima, los grupos regionales del norte y del sur, y actualmente se está estructurando la concesión de un tercer grupo que incluirá la futura operación del nuevo aeropuerto de Chinchero (Cusco). Esta estrategia permite aprovechar la experiencia del sector privado para garantizar que los nuevos aeropuertos operen con altos estándares desde su inauguración.
La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), en Colombia, ha renovado concesiones como la del aeropuerto de Cartagena y prepara nuevos contratos para terminales en San Andrés, Popayán y el futuro El Dorado II en Bogotá. Se trata de proyectos que combinan inversión en infraestructura con modernización de la operación aeroportuaria.
En Chile, país pionero en concesiones aeroportuarias, el modelo APP está vigente en prácticamente toda su red principal. La nueva terminal internacional del aeropuerto de Santiago, construida por el operador concesionario, entró en operación en 2022, y se han adjudicado nuevas concesiones en aeropuertos como Concepción o Puerto Natales. El país continúa perfeccionando sus contratos para garantizar equilibrio económico-financiero, así como la sostenibilidad a largo plazo.
En México, los tres grandes grupos privados (ASUR, GAP y OMA) siguen gestionando con éxito una amplia red de terminales. Aeropuertos como Cancún, Guadalajara o Monterrey han superado en 2023 los niveles de tráfico prepandemia, demostrando la solidez del modelo. Aunque el gobierno ha optado por una gestión pública en el nuevo aeropuerto de Ciudad de México, se estudian APP para otras terminales regionales operadas por Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA).
En el caso de España, Aena ha demostrado ser un operador global de referencia, con una gran experiencia en gestión aeroportuaria que le ha permitido exportar el modelo APP a otros países. Un ejemplo destacado es la adjudicación en 2022 de 11 aeropuertos en Brasil, incluido el estratégico Congonhas en São Paulo, por un periodo de 30 años, lo que la consolidó como el mayor operador aeroportuario del país sudamericano. La combinación de capital público y eficiencia privada que caracteriza a Aena se ha convertido en un caso de éxito exportable.
Factores clave para una APP aeroportuaria exitosa
Para que un proyecto APP en aeropuertos sea eficaz y sostenible, es fundamental que se estructure sobre bases sólidas:
- Diagnóstico técnico riguroso: El éxito de una APP depende de que el proyecto esté bien dimensionado, con estudios realistas de demanda, inversión e ingresos esperados.
- Reparto equilibrado de riesgos: Los contratos deben definir con claridad qué riesgos asume cada parte (construcción, operación, demanda, tipo de cambio, etc.), evitando sobrecargar al socio privado o comprometer excesivamente al Estado.
- Marcos normativos claros y estables: La transparencia, la seguridad jurídica y la existencia de agencias especializadas en estructuración y supervisión son factores clave para atraer y retener inversores cualificados.
- Compromisos de calidad y sostenibilidad: Los contratos deben incorporar indicadores de desempeño que midan la satisfacción de los pasajeros, la eficiencia operativa y el cumplimiento de estándares medioambientales.
- Selección de operadores con experiencia: Las APP aeroportuarias requieren no solo capital, sino conocimiento técnico. Por eso, la participación de grupos especializados aporta un valor estratégico que va más allá de la inversión.
El modelo APP ha ido evolucionando con el tiempo. Además de las concesiones tradicionales a largo plazo, hoy se aplican APP más flexibles: contratos de operación por periodos más breves, alianzas para servicios concretos (como carga aérea o gestión de estacionamientos) o incluso modelos híbridos donde el Estado construye y el privado opera. Esta adaptabilidad permite que el modelo siga siendo útil en diferentes contextos.
Además, la sostenibilidad ha ganado peso de tal forma que cada vez más concesiones incluyen compromisos de reducción de emisiones, uso de energías renovables o integración urbana, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la transición hacia la descarbonización del sector aéreo.
En un contexto de transformación del transporte aéreo y de necesidad de infraestructuras resilientes, seguras y sostenibles, las APP seguirán siendo protagonistas. Los casos recientes en América Latina y la proyección internacional de operadores como Aena confirman que este modelo no solo está vigente, sino que representa una apuesta de futuro para mejorar la conectividad global y el desarrollo territorial.