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Políticas de turismo y transporte aéreo

Vicente Padilla

Vicente Padilla

AERTEC / CEO & Founder

 

El turismo es una de las industrias que más rápidamente crece en el mundo.Según la Organización Mundial del Turismo, en 2013 los ingresos del turismo internacional alcanzaron 1.159 millones de dólares en todo el mundo. Esto es uno de cada once puestos de trabajo a nivel mundial. Más aún, más de mil millones de personas viajaron al exterior dicho año. El 53% de los turistas lo hicieron por vía aérea.

Muchos países en vías de desarrollo quieren subirse al tren. Simplificar las cosas para facilitar el aterrizaje y el despegue de los aviones parece una buena idea, especialmente para aquellos que quieren atraer viajeros internacionales.

En la mayoría de los casos, lo que se pone en juego es el orgullo nacional.

Sin embargo, los gobiernos son reticentes a firmar acuerdos de cielos abiertos con otros países. Especialmente si éstos últimos tienen aerolíneas más poderosas y eficientes. Los gobiernos son conscientes de que esto puede llevar a la desaparición de la compañía aérea de bandera. El asunto de la seguridad nacional es una de las primeras preocupaciones encima de la mesa. También se mencionan la pérdida de puestos de trabajo nacionales. En la mayoría de los casos, lo que se pone en juego es el orgullo nacional. Sólo hay una cosa segura: una feroz oposición de algunos que ven sus intereses amenazados. Su labor consiste en asegurar que nadie cambie el status quo.

Las políticas de transporte aéreo han sido siempre un tema sensible para cualquier gobierno. El transporte aéreo es un instrumento poderoso para fomentar, desarrollar y moldear cualquier economía nacional. Por ello, todo tipo de gobiernos, liberales e intervencionistas, desarrollan políticas para establecer un control soberano sobre este medio de transporte. Los gobiernos perciben que es su deber imponer marcos regulatorios que preserven el interés público, y no menos importante, que protejan la seguridad nacional.

Durante la primera mitad del siglo XX, la industria del transporte aéreo estaba bajo control público. Sin embargo, en la segunda mitad del mismo siglo, cada vez más indicios mostraban que la propiedad pública no siempre defendía los intereses de los ciudadanos. Existía la sospecha de que los costes de transporte aéreo estaban por encima de lo necesario. Además, algunos funcionarios de los organismos regulatorios se encontraban a menudo protegiendo los intereses de la industria en vez de los del ciudadano. Como consecuencia de ello, una ola de desregulación y privatización sacudió la industria del transporte aéreo en Occidente.

Desde entonces la industria del turismo ha crecido a un ritmo impresionante.

El debate continúa; ¿qué es mejor, compañías de bajo coste extranjeras o aerolíneas de bandera sostenidas con subvenciones? La decisión no es fácil. Mientras tanto, millones de turistas potenciales –y sus divisas extranjeras– esperan al otro lado de la frontera.

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