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Entrevista a Montserrat Barriga, ERA

«La industria del transporte aéreo es enormemente resiliente y seremos capaces de adaptarnos y superarlo, siempre y cuando los políticos e instituciones entiendan que la aviación es una herramienta clave en la recuperación económica, en la cohesión de Europa y necesaria para el bienestar social.»

 

Montserrat Barriga, ERA

Montserrat Barriga es la Directora General de la Asociación de Líneas Aéreas Regionales de Europa, ERA (European Regions Airline association).

Estamos viviendo una crisis global por la pandemia del COVID-19 que está causando un impacto socioeconómico a todos los niveles, pero que está siendo especialmente importante en el transporte aéreo. ¿Cuál es la situación actual de un sector que actualmente engloba más de 12 millones de empleos en Europa?

La situación es muy complicada. La industria está sufriendo mucho porque estamos en unos niveles de operación del 90% por debajo del año pasado, solo están operando los vuelos de carga así como algunas repatriaciones y poco más. Muchas aerolíneas han parado completamente sus operaciones. La vuelta también será muy lenta, no esperamos volver a los niveles de vuelos y pasajeros de 2019. Este parón de la aviación obviamente tendrá un efecto dominó sobre otros negocios turísticos, aeropuertos, servicios aeronáuticos, etc. La aviación es un motor de desarrollo y de creación de empleo.

 

La gestión de la crisis del coronavirus por parte de la Unión Europea está siendo criticada por falta de solidaridad y coordinación. ¿Es extrapolable al sector de la aviación? ¿Qué medidas se están tomando a nivel europeo mientras la pandemia sigue activa?

Absolutamente. Se han aprobado diversas medidas generales y también específicas del sector como, por ejemplo, retrasos en pagos de impuestos, tasas de navegación aérea, condonación o aplazamiento de pagos de tasas de parking de aeronaves, etc. Pero estas medidas se han tomado por los estados miembros de la Unión Europea de manera desigual y descoordinada. Pensamos que si las medidas se aplicaran de forma generalizada sería mucho mejor, ya que no crearía desigualdades comparativas y competitivas entre las diversas compañías aéreas que, por su propio negocio, operan en un escenario internacional en Europa.

 

En una situación tan excepcional como esta es fundamental el trabajo que desempeñan las distinas entidades y asociaciones del sector, como es el caso de ERA. ¿Qué acciones han puesto en marcha desde que estalló la crisis?

Las asociaciones en este momento están desempeñando un papel fundamental en asegurar que las compañías aéreas obtienen el apoyo que necesitan de sus gobiernos y de la Union Europea. Estamos trabajando a contrarreloj para que estas ayudas se materialicen, ya que los acontecimientos se han precipitado de manera muy rápida.

 

ERA cuenta con más de 200 asociados, entre los que se encuentran aerolíneas, aeropuertos y OEMs, entre otras empresas y proveedores de la industria. Recientemente han dirigido una carta a la Comisión Europea, junto a otras asociaciones, en la que reclaman medidas urgentes y a corto plazo para asegurar la viabilidad de una industria en situación crítica. ¿Cuál es su propuesta?

Las situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales, y uno de los principales frentes de trabajo en este momento es el conseguir que la Comisión y el Parlamento Europeo aprueben que las compañías puedan ofrecer vales en lugar de efectivo para que los pasajeros puedan hacer sus cambios y devoluciones. Las compañías aéreas han dedicado sus excedentes de caja a pagar los mínimos recursos indispensables para mantener su licencia de actividad operativa (empleados, alquileres de aviones y mantenimiento) y poder volver a operar y hacer frente a los demás pagos. En este momento los sacrificios son enormes y es necesario que todos lo entendamos y tengamos paciencia hasta que volvamos a volar, incluidos los consumidores.

 

¿Son las aerolíneas regionales las que más están sufriendo durante esta crisis?

Yo no diría esto, ya que los que más sufren son los que menos reservas de caja tenían, independientemente del modelo de negocio o tamaño de la compañía, pero sí creo que al final de la crisis muchos regionales se verán tan severamente afectados que algunos tendrán que dejar de operar definitivamente. Espero que esto sea el caso solo para algunas pocas compañías que ya tenían otros problemas estructurales y no la norma general, pues sería una grave pérdida para la conectividad en Europa y la diversidad de opciones para el consumidor final, con impacto directo en subidas de precios y reducción de oferta de destinos y conexiones.

 

¿Cuáles van a ser los principales retos del sector del transporte aéreo una vez que se supere esta crisis?   

Volver a los niveles de 2019 llevará tiempo. Este es un negocio de volumen y economías de escala como cualquier industria, con altos costes fijos y alta dependencia de activos. Si hay exceso de aviones, será un reto el restructurar la oferta y readaptarla a a la demanda. Cambiarán también los gustos y necesidades de los pasajeros, probablemente haya reticencias también de tipo psicológico y no solo económicas. Tenemos retos enormes por delante. Pero la industria del transporte aéreo es enormemente resiliente y seremos capaces de adaptarnos y superarlo, siempre y cuando los políticos e instituciones entiendan que la aviación es una herramienta clave en la recuperación económica, en la cohesión de Europa y necesaria para el bienestar social.

 

 

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