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Entrevista a Sebastiano Fumero, Asesor Transporte Aéreo del Futuro

«En la actualidad hay elementos clave como la electrificación, las tecnologías digitales y la automatización que están moldeando la nueva era de la aviación.»

 

Sebastiano Fumero

Sebastiano Fumero es Asesor para el Futuro del Transporte Aéreo en la DG de Investigación e Innovación de la Comisión Europea.

lineIndependientemente del crecimiento del tráfico, la aviación tiene que desempeñar un papel muy importante en la reducción del ruido, además de en la reducción de los gases de efecto invernadero. ¿Cuáles son las prioridades actuales en I+D para mejorar su rendimiento medioambiental?

Dado que es una fuente creciente de emisiones, la aviación tiene que desempeñar un papel clave para poder alcanzar las metas del Pacto Verde Europeo, es decir, una reducción del 55 % de las emisiones para el año 2030 y un continente climáticamente neutro en el año 2050. Pese a que la aviación es una de las industrias en las que resultará más difícil descarbonizar con rapidez, el ecosistema europeo de la aviación se ha comprometido con la transformación y con una mitigación acelerada de su impacto sobre el clima.

Para lograrlo, el sector europeo de la aviación debe acelerar las mejoras en el rendimiento medioambiental de los vehículos y de las operaciones de vuelo, lo que además le permitirá seguir siendo competitivo a escala mundial y aprovechar las oportunidades que ofrece una economía globalizada que cambia con mucha rapidez.

Muchos de los esfuerzos necesarios para que la aviación pueda ser climáticamente neutra quedan fuera del ámbito de la investigación y la innovación (I+i). Hasta el momento, un gran número de soluciones prometedoras para lograr la neutralidad climática han recibido el apoyo de programas de investigación e innovación públicos y privados, a nivel tanto comunitario, como nacional y regional. Ahora es necesario acelerar y desplegar algunas de estas soluciones.

Ha llegado el momento de seleccionar e impulsar las soluciones más prometedoras con proyectos de demostración a gran escala —en estrecha colaboración con la industria— para poder desplegarlos y poder conseguir resultados concretos para el año 2030.

Por otra parte, en la gestión del tráfico aéreo (ATM, por sus siglas en inglés) existe margen para la mejora de la eficiencia si se progresa en la implementación de Cielo Único Europeo (SES, por sus siglas en inglés) y se apoya más I+i para el desarrollo del Cielo Digital Europeo.

Por último, según los últimos análisis, los ámbitos de la I+i en aviación que pueden ofrecer ganancias de eficiencia en las aeronaves para mejorar el rendimiento medioambiental son:

  • Las mejoras en los motores, es decir, transmisión o hélices mejoradas, como, por ejemplo, motores con relación de derivación ultra alta, así como nuevos tipos de motores, incluidos los que emplean fuentes de energía diferentes, como motores híbrido-eléctricos, eléctricos o de hidrógeno.
  • La integración de motores.
  • La aerodinámica y los materiales, por ejemplo, el flujo laminar y los nuevos materiales compuestos.
  • Los nuevos diseños de aeronaves, como el fuselaje integrado. Es posible que sea necesario cambiar el diseño tradicional del tubo con alas para lograr una aviación climáticamente neutra.
  • El mantenimiento, la reparación y las operaciones (MRO, por sus siglas en inglés): en este sector de la industria de la aviación también hay cierto potencial para mejorar la eficiencia de las aeronaves.
  • Y el aprovechamiento máximo del potencial de los nuevos modelos de negocio, como el uso de una aviación punto a punto más personalizada, los aero-taxis, las tecnologías más ligeras que el aire y la separación del transporte de mercancías y de pasajeros para optimizar el enrutamiento, los factores de carga y la distribución de horarios.

 

Sebastiano FumeroLa eficiencia medioambiental de la aviación sigue mejorando, pero se estima que las emisiones de CO2 del futuro aumentarán otro 21 % hasta llegar a 198 Mt en 2040. ¿Cree usted que la descarbonización será posible para el año 2050?

Las recientes mejoras tecnológicas y operativas han impulsado de manera significativa la eficiencia energética del transporte aéreo. Las aeronaves actuales son en torno a un 80 % más eficientes en el consumo de combustible por pasajero y kilómetro que en la década de 1960, con lo que son más verdes que los aviones de entonces.

El sector de la aviación fue el primero en fijar un objetivo de reducción de emisiones de CO2 y pretende lograr una reducción del 50 % de las emisiones para 2050 en comparación con las del año 2005. No obstante, en la actualidad no existe una única solución tecnológica ni de otro tipo que esté disponible y que permita a la aviación ser climáticamente neutra para el año 2050. Está generalmente aceptado que la descarbonización de la aviación a corto plazo depende de los avances tecnológicos graduales y del uso de combustibles sostenibles para la aviación, mientras que en el medio y el largo plazo serán necesarias nuevas aeronaves con mejoras de diseño específicas y sistemas de propulsión diferentes.

No puedo predecir si la aviación estará completamente descarbonizada en 2050 o no, pero estoy convencido de que tanto el sector privado (que, por cierto, ya está plenamente dedicado a ello) como el público están firmemente comprometidos con este objetivo.

 

A finales de 2015, la Comisión Europea publicó una estrategia integral para el sector europeo de la aviación. ¿Cuáles son los resultados tangibles hoy de las medidas que se incluyeron en esa estrategia?

Vamos a intentar analizar cada una de las distintas prioridades teniendo en cuenta que la Estrategia de Aviación para Europa fue publicada en diciembre de 2015 y que, por lo tanto, aún no disponemos de una evaluación clara de todos sus resultados.

En cuanto a la primera prioridad, «Situar a la EU como actor principal de la escena de la aviación internacional, garantizando al mismo tiempo unas condiciones de competencia equitativas», podemos señalar que Europa está desempeñando un importante papel a nivel internacional. Por ejemplo, la Comisión Europea está dirigiendo con éxito las acciones y las contribuciones de los Estados miembros a nivel de la OACI, especialmente en el desarrollo de normas internacionales sobre las emisiones en la aviación (CORSIA), y en los últimos años se han firmado varios acuerdos importantes que incluyen al sector de la aviación.

Por otra parte, EASA está cooperando de forma efectiva y eficiente con la FAA y ha firmado importantes acuerdos con otras agencias gubernamentales de distintas partes del mundo.

Aún existe margen de mejora en cuanto a la garantía de unas condiciones de competencia equitativas en algunas áreas concretas, pero este es un objetivo comercial más general que afecta a varios sectores industriales, no solo a la aviación.

Con respecto a la segunda prioridad, “Hacer frente a los límites del crecimiento en el aire y en tierra”, debemos reconocer que a pesar de los logros realizados por la empresa conjunta SESAR desde su lanzamiento y pese a la creación de la oficina de despliegue de SESAR, aún queda mucho por hacer. Es necesario ampliar y acelerar los esfuerzos en I+i para que una nueva infraestructura europea de ATM colaborativa y distribuida esté lista cuando sea necesaria. No obstante, aunque es posible aumentar la capacidad de I+i, eso no será suficiente para solucionar los problemas provocados por la existencia de un sistema fragmentado de espacios aéreos nacionales.

En lo referente al objetivo de mantener las altas normas de seguridad de la UE a medida que aumenta el tráfico aéreo, la aviación europea ha mantenido un impresionante récord de seguridad. En concreto, debemos destacar el importantísimo papel de las instituciones europeas en la financiación dedicada a las actividades de investigación y en la vigilancia del cumplimiento de la normativa de seguridad y de las normas operativas. No se debe subestimar el papel de la EASA a la hora de garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad más exigentes.

En aviación, la seguridad debe ser siempre primordial. De los cuatro modos de transporte (aire, ferrocarril, mar y carretera), la aviación suele considerarse el sector líder en seguridad. La investigación especializada en temas de seguridad contribuye a mantener esta posición de confianza ante pasajeros y empresas por igual. Las tasas de accidentes de los aviones comerciales han bajado de manera continua desde 1958, incluidas las dos últimas décadas, durante las que el tráfico aéreo comercial se ha multiplicado por dos. Estas mejoras se deben en gran parte a los exitosos avances de la tecnología, a una mejor gobernanza de la seguridad y a una gran atención a la formación de los pilotos y la gestión de recursos de la tripulación.

Finalmente, en lo que se refiere a la última prioridad, «Avanzar en la innovación, las tecnologías digitales y las inversiones», es importante destacar la enorme contribución que hacen a la innovación la gran variedad de proyectos europeos, desde la investigación colaborativa hasta las alianzas público-privadas. Al desarrollar tecnologías que pueden contribuir a que la aviación sea más respetuosa con el medioambiente, más segura y que ofrezca una mejor experiencia para los pasajeros, los proyectos financiados por la Comisión Europea están haciendo también una importante contribución a los objetivos de las políticas de sostenibilidad y de transporte de la UE.

 

La iniciativa SESAR 2020 (Investigación sobre la gestión del tráfico aéreo en el contexto del Cielo Único Europeo) traerá nuevas ideas al mercado y aumentará la velocidad de los cambios en la gestión del tráfico aéreo. ¿Qué debemos esperar de este programa?

En Europa tenemos en la actualidad un sistema de gestión del tráfico aéreo obsoleto que no funciona de manera óptima y que está alcanzando sus límites en cuanto a su capacidad para gestionar un volumen siempre creciente de distintos tipos de tráfico aéreo.

Es necesario transformar el sistema actual para permitir la explotación de las tecnologías digitales emergentes y para incorporar nuevas formas de vehículos aéreos, incluidos los drones. La actual infraestructura de gestión del tráfico aéreo es el resultado de evoluciones históricas graduales a nivel nacional, lo que ha conducido a un sistema fragmentado con una interoperabilidad limitada entre los distintos países.

La gestión del tráfico aéreo es un elemento crítico en la cadena de valor del trasporte aéreo europeo y es vital para conectar las regiones y convertir a Europa en un centro mundial de movilidad y prosperidad. El programa SESAR debe centrarse en la modernización de la gestión del tráfico aéreo y debería dedicar más atención al aumento de la eficiencia y la efectividad, al mismo tiempo que mantiene o incluso mejora los niveles de seguridad, protección y rendimiento medioambiental. Este programa debe también reconocer la necesidad de dar soluciones para abordar los cuellos de botella críticos en la capacidad.

 

En el mercado mundial de la aviación se han implantado tecnologías disruptivas europeas, como una generación completamente nueva de vehículos aéreos y de motores aún más eficientes, más respetuosos con el medioambiente y más silenciosos. ¿Qué papel tiene Europa en la mejora del mercado mundial de la aviación?

En la actualidad, la industria aeroespacial europea fabrica el 50 % de la flota mundial de la aviación civil. Esto significa que tiene una gran responsabilidad en el desarrollo de importantes avances tecnológicos y operativos que conducirán a la neutralidad climática.

En este papel de líderes mundiales, es fundamental que la industria europea consolide su cuota de mercado siendo los primeros en desarrollar nuevas tecnologías verdes y seguras.

La Comisión Europea apoyará más actividades de investigación e innovación que ayudarán a la industria europea a desarrollar e introducir un transporte aéreo seguro, fiable y asequible de emisiones cero o bajas para los ciudadanos. Esto también contribuirá a garantizar el mantenimiento y la consolidación del liderazgo industrial europeo durante la transición hacia una Europa climáticamente neutra para el año 2050. Es muy importante que la opinión pública tenga una buena aceptación de las soluciones tecnológicas que se desarrollen, ya que deben percibirse como seguras y eficientes desde el punto de vista medioambiental.

 

¿Es realista pensar que alcanzaremos objetivos de desarrollo sostenible dentro de la próxima década gracias a los avances tecnológicos y científicos en el sector de la aviación?

El impacto del Covid-19 en el sector mundial de la aviación está siendo de una gravedad sin precedentes, ya que el sector de la aviación no se había enfrentado nunca a una situación similar a tal escala. Cada día más flotas se ven forzadas a quedarse en tierra y vemos continuos despidos y cancelaciones o retrasos de pedidos. Todo esto tendrá un grave impacto en el sector de la fabricación durante los próximos meses, además de en los sectores del mantenimiento, las reparaciones y los reacondicionamientos.

Incluso podría modificar nuestra manera de viajar y afectar al sector aeronáutico en formas que aún no es posible predecir en este momento. Pero la aviación comercial ha sobrevivido a otros grandes desafíos en el pasado, de los que se ha recuperado y ha salido fortalecida.

Pese a la incertidumbre sobre el futuro, se espera que la demanda de nuevas tecnologías siga siendo muy alta en aviación. Habrá demanda de aeronaves eficientes en el consumo de combustible, de aviones silenciosos y de combustibles alternativos y, en lo que se refiere a Europa, de todo lo necesario para finalmente conseguir el Cielo Único Europeo.

En la actualidad hay elementos clave como la electrificación, las tecnologías digitales y la automatización que están moldeando la nueva era de la aviación. El transporte aéreo urbano, la movilidad 3D personal y la aviación casi completamente silenciosa y libre de emisiones están a la vuelta de la esquina. Por otra parte, los nuevos vectores energéticos y las tecnologías digitales e industriales (como la inteligencia artificial, la informática cuántica, el block chain, el diseño multidisciplinar, los gemelos digitales, la fabricación personalizada y aditiva) tendrán un papel muy importante en la aviación del futuro.

¿Será esto suficiente para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible dentro de la próxima década? Probablemente sí, si el sector europeo de la aviación es capaz de adoptar una estrategia medioambiental integral, que debería incluir el diseño y la construcción de aviones de bajo consumo de combustible, la mejora de la eficiencia operativa puerta a puerta para los clientes, la modernización de los sistemas de gestión del tráfico aéreo y el desarrollo de combustibles sostenibles para la aviación.

Para concluir, me gustaría ofrecer una última reflexión sobre los combustibles sostenibles para la aviación (SAF, por sus siglas en inglés). Se considera que estos combustibles son el camino más viable para la descarbonización de la aviación en el corto plazo, ya que pueden incorporarse sin dificultades en la estructura actual del sector. Sin embargo, teniendo en cuenta el importante papel que deberían estar desempeñando los SAF en la descarbonización, aún seguimos lejos de ver un uso generalizado de estos combustibles en aviación. Por consiguiente, el reto no es tanto el de las propiedades químicas de los combustibles de sustitución, sino los obstáculos para la aceptación comercial generalizada, ya que en la actualidad la capacidad de producción está muy por debajo del nivel de consumo de combustibles del sector de la aviación.

 

 

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